martes, 20 de agosto de 2013

hujuk

Y puede ser que la respuesta sea no preguntarse el por qué... 
Agua tibia que resbala por la arena gruesa y áspera de mi piel.
Agua ardiendo que tapa los tímpanos y abruma el sentido del oído.
Sonidos de caracolas con ganas de buscar nuevos ocupas de verano.
Sonidos de soles amarillos como tulipanes.

Olor a aire sevillano que inspira recuerdos olvidados, que no lamentados.
Miel de tus labios que empalaga mi piel con el mas dulce de tus besos.
Mojados los ojos que miran el presente elocuente.
Mojada la piel del sudor que el dolor de tu adiós dejó.
Si amanece y ves que estoy dormida, déjame que yo sola me despierte.

martes, 12 de marzo de 2013

No todo son nubes meonas y sauces llorones

           Los sauces suelen llorar más cuando hay tormentas, eso decían. Si los sauces lloran más por las tormentas es porque no saben como hacer que las nubes paren de orinarse encima de la multitud. Se orinan por puro ego, por mostrar que son capaces de estropear el sol con más lentejuelas de la semana, del mes, o del año entero. Estropear para que los sauces entiendan que no son los que manejan todas y cada fuerza de la naturaleza, que aunque ellos controlen la respiración de muchos seres, eso no implica que tengan poder en más de ese sentido. Sauces no intentéis parar el ego de las nubes, quizá debáis hacer crecer el vuestro.



Carmen Nieves

miércoles, 20 de febrero de 2013

"Al son del Jazz caía su copa de cristal y en mil pedazos se desintegraba, mientras afuera en la acera un alma se tropezaba irrumpiendo en la galería. Hacía mucho tiempo que lo intuía, en su piel notaba como aquella sensación era certera, pero no abrió sus pulmones y no dejó a sus labios ni siquiera pronunciar un susurro que revelase lo que ni en sueños mencionó el subconsciente. Ella no le quiso. Enredó su marañado cabello alrededor de su corazón blando, lo enredó de tal modo que jamás podría volver a enredarlo porque el corazón expiró."
 Perdonar no significa volver a confiar

domingo, 13 de enero de 2013

2013

Año nuevo, vida ¿Nueva?
Alguna persona pasó por mi vida y no pudo quedarse, aunque me dejara miles de recuerdos agradables, me dejara sabores a Disaronnos deliciosos, vistas a paisajes místicos y besos con despertares sabor a caramelo... Se acabó.
Alguna idea pasó por mi mente, que me prohibía volver atrás porque lo pasado, pisado... pero aunque esta frase suene deliciosamente bien, no siempre es así. Pasado, ni presente, ni nada... porque lo que no muere del todo o no lo matamos, seamos sinceros: no puede pisarse, y eso es tan claro como los días nublados...
Nuevas expectativas  nuevos sueños, nuevas metas por las que trabajar, nuevos sitios a dónde viajar y lo único que necesito es usar bien los polvos de hada que me quedan.


"Como las flores se secan, las lágrimas cesan, como las lágrimas cesan las ilusiones renacen, como las ilusiones renacen los miedos se van, y al irse los miedos todos los diamantes brillan aún más y se lucen con más glamour".

domingo, 7 de octubre de 2012

En un limbo cualquiera

Injusta,muy injusta es la circunstancia dada entre los dos frentes.
Un frente apoltronado sobre una alambrada llena de sangre, sangre que el mismo ha derramado con sus manos rotas. 

Otro frente deslizado sobre un suelo enjabonado, un jabón vertido sin su conformidad.
Frentes enfrentados sin nadie que se enfrente.

No se enfrentan en realidad, en realidad ni siquiera pueden enfrentarse.
Ni tienen permitido llegar a esos extremos, estás condenados, calurosamente condenados.

Con besos de condena, con lágrimas de derrota, con palabras de desconsuelo y miradas de agobio.
Condenados con puntos y comas, con montañas y llanuras, con llamadas y silencios, con olores y colores, con sonidos y acordes, con sueños y deseos, con melodías y estampas paisajísticas, con temblores y tiritones, con aromas de entretiempos, con decisiones sin decisiones, con saltos y despegues, con países enfrentados, con manos y con pies. 
Condenados.




Carmen

sábado, 22 de septiembre de 2012

Capítulo II

     Unas semanas fuera de Madrid, unas semanas y todo estaba de color de rosa: fiestas, alcohol, un trabajo, risas, gente nueva maravillosa, una buena convivencia con Jerry… Morgan se sentía neoyorquina. Jerry enamoradísimo de un italiano, Tono, con el que prácticamente sólo se entendía a besos, con el cual había fijado fecha de boda, era sorprendente, a Jerry no podía irle mejor. El trabajo de Morgan en el jardín de una señora muy pija le era suficiente para pagar las facturas y darse algún que otro capricho. Además allí conoció a Cincia, una chica que curiosamente fue novia de Tono, en su etapa bisexual. Morgan trabajaba de lunes a domingo, tres horas cada día, normalmente turno de mañana, con un descanso de treinta minutos en el que la señora la invitaba a te verde. Jerry sin embargo trabajaba en una cadena de comida basura… comida grasienta y de un aspecto no apetecible, y no gozaba de las mismas ventajas horarias, trabajaba, tardes o madrugadas infernales.

-Morgan: (llamando al timbre insistentemente) Abre, abre, ábreme. ¿Jerry? ¿Estás? Abre, abre, ¡Abreeee!

-Jerry: Joder yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

-Morgan: No sabes lo qué me ha pasado, ni te lo imaginas, vas a alucinar…

-Jerry: Suéltalo ya.

-Morgan: Sandra está en la ciudad, llegó hace dos días.

-Jerry: ¿qué hace aquí? ¿Y cómo que no te avisó?

-Morgan: Ains, no sé, no se… bueno que me voy a la ducha he quedado.

-Jerry: ¿te vas? Llevo esperándote toda la mañana, tengo que hablar contigo.
-Morgan: luego, que voy tarde.

-Jerry: ¿en serio? Es importante Morgan, cancela la quedada.

-Morgan: luego me lo cuentas, en serio, no puedo esperarme más, quedé para algo importante.

-Jerry: vale, perfecto, ala vete a tus cosas importantes.

Morgan sale del dormitorio, vestida de rojo, con tacones rojos, y labios rojos, no lleva bolso…
-Jerry: ¿Dónde vas así? Esto es tan importante que no puedes esperarme y hablar antes de irte así de puesta… Ea no contestes…

-Morgan: luego te cuento, no me agobies, voy supertarde Jerry, por favor te lo pido, adiós (portazo).
En la puerta del apartamento, un coche negro elegante, una mujer se baja y le abre la puerta, va vestida de rojo también, con los labios rojos, la ayuda a sentarse y a colocarse el vestido.

-Morgan: gracias Cincia tan amable como siempre, no sabes cómo se ha quedado Jerry, en serio, no le he dicho que venía contigo, sé que no lo puede soportar, pero claro es entendible, aunque pasen los años siempre serás la ex de su prometido…

-Cincia: yo lo único que quiero es que estén bien, me duele que no vaya a dejarme entrar en su vida, pero lo entiendo, aunque deberías decirle que nos vemos de una vez por todas, tendrá que entender que tú no tienes nada que ver en esa historia, que simplemente nos caemos bien y que trabajando juntas es normal, no es nada de raro…

-Morgan: pues sí, llevas razón, a parte no quiero mentirle, y ahora ya está bien aparquemos y disfrutemos de la noche. Por cierto una amiga mía de Madrid anda por aquí, me la encontré y quedé en llamarla, quizás se una. -Sandra, sí, por el local trece estamos, no… bueno sí un poco, vamos de rojo, noche roja, sí, (ríe) vale, prometido, genial… sí, treinta minutos verdaderos, hasta ahora.

-Cincia: ¿se une o qué?

-Morgan: sí, genial.

Pasada una hora en el local trece las tres están tomando copas y charlando.

-Morgan: ¡póngalo doble camarera! (ríe a carcajadas) venga Sandra me superas siempre, ¿cuántos llevas desde que estás aquí?  Cincia no se sorprenderá, su ex ahora se casa con Jerry, (ríe de manera insoportable), sí como oyes, la vida es rosa. (Ríe a carcajadas mientras saca las aceitunas con los dedos de su Martini nuevo, al cual ya ha dado un largo sorbo)

-Sandra: no creas… Uno. Pero confieso que le tengo echado el ojo a dos ya… (Ríe) los dos rubios, ojos claros, en fin ya sabes, (Ríe haciéndose la interesante) todo un clásico (Ríe), aunque reconoce que tienes ganas de unirte a ese tipo de clásico (ríe a carcajadas) el próximo rubio.

-Morgan: (Ríe tímida) ains… pues tengo un vecino engabardinado muy misterioso y como siempre lleva sombrero no sé si será clásico… (Ríe a carcajadas derramando la copa en el bolso chanel de Cincia) ¡Dios Cincia, sorry! (Sandra y ella se ríen)
-Cincia: joder Morgan con la…mira, mejor será que nos vayamos, es muy tarde, mañana trabajamos y mira cómo vas, está bien por hoy, vámonos.

-Sandra: ¿en serio? No puede ser Morgan, un rato más, es reunión de reencuentro, Cincia no lo entiendes, nos toca ponernos al día… (Pone la típica cara de pena que siempre logra convencer a Morgan)

-Morgan: lo siento Cincia, lleva razón, es puesta al día… espérate un poco más…

-Cincia: Morgan, estoy cansada, con el bolso empapado y no me apetece, te veo mañana, no olvides pedir un taxi, por cierto Sandra encantada… (Irónicamente).

Cincia sale del local enfadada, mientras ambas se quedan riendo con las copas en la mano. Las seis de la mañana y el local las invita a salir amablemente. Salen y piden un taxi, obviamente Sandra va a casa de Morgan a pasar la “noche”. Once de la mañana, sofá ocupado por Sandra dormida, Morgan en el sillón en ropa interior, olor a alcohol en la habitación, zapatos, bolsos, collares por el suelo, descontrol. Jerry aún no se ha levantado, por suerte. Suena el despertador de Morgan.

-Morgan: Joder, asco de resaca, no quiero trabajar, no quiero, no quiero. Sandra despierta, no quiero trabajar, ve tú…

-Sandra: (medio dormida) mm… venga, me levanto, me voy ya también, café por favor.

-Jerry: Buenos (olisqueando) y alcohólicos días…. ¿Qué tal Sandra? Bien veo, como oléis a alcohol… bueno, Morgan, lo de ayer, te lo digo ya, que no aguanto más, además así te espabilas, verás… a ver… mira es que… pues, que me voy de casa, te lo quise decir ayer, pero habías quedado… además dicho así es menos dramático.

-Morgan ¿Cómooooo? ¿Qué dices Jerry? ¿Por qué? No me lo creo…

-Jerry: (saca unas llaves del bolsillo) me voy a vivir con Tono, me las dio ayer… (Sonriente)

-Morgan: jo… (Empieza a llorar) Pero, si aun no estás casado… Jo (Jerry la abraza) qué hago yo sin ti… aquí sola, jo… no quiero… Jerry… (Abrazados)

-Jerry: tonta, no llores que me haces llorar, Morgan, es mi hombre, me ha llegado el momento del amor… sabes que estaremos juntos, además vivo a dos manzanas…siempre podemos visitarnos… Soy muy feliz contigo, pero quiero levantarme desnudo por la casa viendo su alegría colgante… (Ríe a carcajada) entiéndeme… que me prepare el desayuno algún día, me haga la cena, se duche conmigo… (Suspira enamorado)

-Morgan: ains, me alegro, pero… (Sigue emocionada) que mal… osea, que bien, que bonito, que tierno, que ilusión, que… que… pero… ains y yo sola… Si es que los hombres importantes se alejan de mi vida Jerry…

-Sandra: ¡Morgan! ¡Para! Pobre Jerry, no empieces eh, que algunos se alejan porque tú quieres… así que no se me seas ¡eh!

-Morgan: bueno, (entre sollozos) voy a ducharme y vestirme que voy tarde, Sandra hablamos luego, y tú… pues que sepas que al menos despedida de vivir juntos, habrá que hacer…of course ¿no? Que te quiero…

-Jerry: que sí nena… y yo sí que te quiero y mucho. Venga a la ducha (le da un palmetazo en el cachete) que no llegas. Te acompaño a la puerta Sandra, ya nos vemos bombón.

martes, 7 de agosto de 2012

"sabes al detalle tu futuro, yo lo dejo a la improvisación"




" ...Cuando vuelvas otra vez, puede que yo ya no esté, puede que  ya me haya ido...
 y que no quiera más volver, voy a desaparecer...No me digas que no te avisé, porque estoy así muy bien."

domingo, 5 de agosto de 2012

Capítulo I


Capítulo I

Mi historia gira alrededor de una manzana. La gran manzana de Nueva York, o la ciudad que nunca duerme, al menos eso dicen. En particular, mi personaje vive en la parte este de Central Park, más conocida como la Quinta Avenida. Desde pequeña soñó con vivir en una gran ciudad como Manhattan, pasear por Central Park, tomar el almuerzo en un banco y darle sus sobras a los patos. Mi madre siempre me decía que hay que tener cuidado con lo que se sueña, que cuando menos lo esperas ¡ZAS! Te levantas y se te han hecho realidad. Pues eso le  pasó a Morgan. Vino a Nueva York hace ocho años con el propósito de aprender inglés, trabajar y hacer cursos relacionados con arte dramático. Y quién le iba a decir a ella, que lo que eran unos meses de dura supervivencia neoyorquina se convertirían en los más sabrosos meses de su vida.
El clima de Nueva York le parecía muy frio, numerosas probabilidades de lluvia cuando bajaban las temperaturas y un 100% de probabilidades de que salgan sabañones en las orejas. El lugar perfecto para las personas frioleras, alegres y que adoran tomar el sol durante todo el año. Así definiría a mi protagonista. Morgan, era una mujer de 29 años, soltera y sin compromiso. Adicta a los zapatos de tacón, una caprichosa, extremista e inconformista. Morena, una estatura media, complexión normal, o con otras palabras un poquito “entrada en carnes” algo que la sociedad solía asignar a la palabra normal, hablando de kilógramos. Sí, ella fumaba… Ese era un claro defecto. Morgan había tenido una buena infancia. Alejada de todo el ajetreo y caos que suponía vivir en una gran ciudad como Manhattan, había sido educada a lo: llamémoslo “tradicional”. Nunca encajó lo suficiente en ese modo de vida, alma libre, inquieta y desafiante se había empeñado en salir de la serenidad y la paz de su lugar de origen. Por esto se marchó de su hogar en busca de una vida nueva. Lo que no imaginó fue con lo que se iba a encontrar.
Cuando llegó lo hizo acompañada de Jerry, su mejor amigo. Jerry tampoco pasaba la mejor etapa de su vida y también necesitaba perderse en el mapa, y para eso que mejor acompañante que Morgan. Al principio todo fueron risas, aventuras, líos  y complicidad, pero a penas pasados unos meses Jerry conoció al gran y esperado amor de su vida y se enamoró tanto que en dos semanas estaban viviendo juntos. ¿Qué qué pasó con Morgan? Morgan se quedo sola en un apartamento de mala muerte. Lloró lo que no está escrito, comió helado todas las noches y bebió cantidades incalculables de té hasta morir atragantada con un sorbo… ¿Os imagináis que final más cutre? Pues no, Morgan siguió sola su camino, bueno todo lo que he dicho que hacia por las noches es verdad, incluso que se atragantó, pero vamos, nada grave, siempre que bebía té le pasaba con su último sorbo… Pensaba: “Esto me lo bebo de un trago” y paraba cuando empezaba a toser. Cosas irremediables.
Pues eso, Morgan sola, con unos vecinos no muy legales: una abuelita cotilla, como las que pensaba que sólo existían en el sur, que cada día la paraba en las escaleras y le decía: “ten cuidados con los hombres malos”, un grupo de solteros babosos, que la miraban como si de un barril de cerveza rebosante se tratase, una madre soltera con dos gemelas redichas, a pesar de que ella adoraba a los niños esas niñas no eran normales, a veces las había cuidados y al día siguiente no podía moverse de la cama…; y por último el vecino misterioso del quinto, que siempre, siempre llevaba una gabardina beige y un sombrero marrón., seguramente para hacerse el interesante. Ése era el ambiente de Morgan.
¿Y qué era de la vida amorosa de mi protagonista, os preguntaréis? Pues he aquí otro de los motivos que la empujaron a este cambio de aires y a esta vida nueva. Un nombre: Sam; Relación corazonal de Morgan con el sujeto: transparente hilo a punto de descoserse entre Morgan y el sujeto. Describamos:
Hilo: material desgastado, incoloro, frágil, a punto de romperse en miles de pedacitos.
Estado corazonal de Morgan: corazón naranja melocotón afectado gravemente por la falta de cuidados, de mimos, de comprensión.
Estado corazonal del sujeto: corazón robusto, rojo pasión, alegre, despreocupado de su salud.
            Sam era el tipo de hombre que a simple vista todo el mundo reconocía como la pareja perfecta para Morgan. Guapo, buen cuerpo, educado, simpático, le gustan los niños, extrovertido… Resumiendo lo que es un buen partido. Llevaba siendo pareja de Morgan desde la adolescencia. Habían sido compañeros de instituto, de piso, de juergas, de cama, de risas y llantos interminables. Pero todo cambió. Sam se fue a trabajar fuera y Morgan no lo había llevado tan bien como ella misma pensaba. Aparentemente todo iba como siempre, pero la relación moría por cada kilómetro que les separaba. Morgan a penas veía a Sam en sus últimos meses en Madrid. Dos días antes de salir de viaje con Jerry, le dejó un mensaje de voz en el contestador diciéndole que necesitaba irse y que sentía no habérselo contado antes. Morgan se marchó sin más...
¿Còmo fueron esos años en Manhattan para Morgan? Lo iréis descubriendo...

martes, 3 de julio de 2012

Pues, te enfadas!

Si abres una puerta y parece que es un ventanal.
Si suspiras y parece que expiras.
Si alzas la mano pensando que el cielo alcanzas.
Si sonríes pensando que fallecen las penas del mundo.
Si arrancas una flor y crees que posees el mas maravilloso jardín.
Si contemplas el mar y crees que no hay nada mas que un horizonte.
Si miras a unos ojos y crees que un alma traspasas.
Si al rozar una piel le transmites un escalofrío.
Si miras una estrella y crees que el universo es tuyo.
Si te cae una tormenta y te crees inmortal.
Si recorres las calles solitario y te crees un gato transeúnte.
Si acaricias la almohada mientras duermes.
Si no lloras y sientes la pena como una herida en el estómago.
Si respiras el viento y se lo ofreces a tus pulmones.
Si eres tú.
Si sólo eres tú.
Si no te crees la princesa del cuento que nunca acabó triste.
Si no lo haces.
Entonces no respires.
ENFADATÉ Y NO RESPIRES.



Carmen

martes, 26 de junio de 2012

Hace tiempo mi tarea era dar explicaciones a quien se las pedía.
Hace tiempo pensaba en dejarme llevar o no en determinadas situaciones.
Hace tiempo debía respetar a quien, creo que me respetaba.
Hace tiempo no era una, porque era dos.
Hace tiempo no escuchaba, porque oía.
No observaba porque miraba.
Tampoco saltaba sola, porque me ayudan empujándome.
Ni preparaba sola los desyunos.
Ni decidía que hacer en ese tiempo...

Quizá ese fue el problema, no decidir...
Por eso hace también un tiempo decidí,
Que me debía a mi misma decidir.
Y así lo hice: decidí decidir.
Y decidí que ya era el tiempo de cambiar.

Ahora no puedo volver a decidir sin necesitar decidir,
Ahora decido cuando me apetece,
No busco hacer daño decidiendo,
Busco ser sincera en este tiempo en el que decido.
Busco no tener que decidir encontarme con alguien,
Busco no tener que forzar la toma de decisiones,
Busco que las decisiones me elijan,
No busco tener que elegir decisiones,
No busco decidir nada.
Así que si alguna ves te preguntas qué busqué,
Es por que desde un principio no entendiste,
Que hace tiempo que no quiero buscar a nadie que me haga decidir,
Hace tiempo que no quiero deberle nada al tiempo.

Hace bastante tiempo...

Carmen Nieves Cobo

viernes, 22 de junio de 2012

El verano de 1991

Cuando todo cambia y del vacío nace un eco...
Pensé que las oportunidades había que aprovecharlas,
Pensé que la avaricia a veces puede romper el saco,
Pensé que había que arriesgar y sacrificar cosas,
También pensé que a veces la culpa es del que se deja someter...
Pensé muchas cosas que iban modificando mis pensamientos.
Ahora, aquel verano de 1991 había pasado a la historia,
aquel verano que siempre sería recordado.
Miré al horizonte y sonreí, luego volví ha hacerlo y lloré.

Cobarde yo,yo no soy cobarde.
Cobarde fuiste tu al dejar que yo fuese tan cobarde,
y acorbardarte sin hacer aquello que hace mucho tiempo debiste,
Debimos hacer. Porque no debimos ser cobardes.
Pero no lo olvides, yo no soy cobarde.
Yo aun sigo arriesgando como se arriesgó aquel verano de 1991.

lunes, 28 de mayo de 2012

MADDONA


Siento la piel erizada. Me enredo el cabello entre mis dedos húmedos,mis lágrimas no cesaron anoche.
Acompaño mis movimientos con mi mirada.
Siento como me miro en el espejo oscurecido por la sombría luz que arropa mi hábitat.
Dulcemente empatizo con el ser del espejo, que ronronea como si de una gata se tratase.
Escucho su mirada, como me habla esa mirada brillante.
Serenamente intento comprenderla, intento acercarme poco a poco más a ella, intento que se calme sólo un poco.
La abrazo, la beso incluso, le digo que estoy con ella que no está sola.
Ella me cree, y me deja que la toque.
Yo extiendo mi brazo y toco el espejo.
Conecto con ella y la piel se vuelve a erizar... 
La canción me ayudó a encontrarla, la acercó a mí y a mí a ella.
 Le dije que me dejase tocar su suave y sedosa piel, para así por una noche no sentir como la luna llena llora.

Impresionante...


No sé por qué me siento aquí, ya ves,
en el banquillo de los acusados,
mi crimen fue reconocer no querer ser
aquello que me dibujabas.

Y me machacas con ideas absurdas
y te obsesionas con que no te supe ver
que no me deje, que no te deje.

Por una vez aprendí que no pintabas nada aquí en mi vida
y me escapé dejando atrás nostalgias y mentiras
salté salté, a un vacio donde sigo estando en pie
salté, dándome cuenta.
No más candados cuestión de piel.

Pasaron años y aun ahora contaminas
con el rencor de quien no lo supo entender.
Me da pereza tomarme un café contigo
¡Joder! después de ti mil veces yo me enamoré.

Por una vez aprendí que no pintabas nada aquí en mi vida
y me escapé dejando atrás nostalgias y mentiras
salté salté, a un vacio donde sigo estando en pie
salté, dándome cuenta.
No más candados...

Por una vez aprendí que no pintabas nada aquí en mi vida
y me escapé dejando atrás nostalgias y mentiras
salté, salté, aun vacio donde sigo estando en pie
salté, dándome cuenta.
No más candados que esto es la piel.
Y así es la piel.

domingo, 27 de mayo de 2012

COSAS VERDADERAS COSAS REALES, COSAS FALSAS COSAS IRREALES

A menudo me planteo si es posible que lo real sea siempre verdadero. Una conversación real puede no ser verdadera y puede estar siendo mantenida desde la falsedad, entonces pienso si esta conversación es irreal. Aunque esté siendo mantenida en el concepto de realidad, de un ahora, un presente, con un lugar, una hora, un espacio y unas personas determinadas, si la conversación nace y las palabras emergen desde una falsedad, es decir, con falsedad hago referencia a el engaño, a la mentira, entonces las palabras serían lógicamente, pero ciertamente, falsas y por tanto irreales.
      El concepto de cosas irreales surgiría, de este modo, de cosas falsas. Identifiquemos así, lo real como verdadero y lo irreal como falso. Toda aquella palabra que salga desde la vana intención de aparentar ser verdadera, sería intencionadamente una palabra gratuitamente falsa, debido a la simple razón de que, antes de ser pronunciada, el sujeto cognoscente ha postulado la naturaleza irreal de ésta. Tras haber abordado la palabra irreal el sujeto habría creado una clara relación entre causa y efecto, dada entre el proceso de planeamiento para pronunciarla y entre el resultado obtenido.
      Obviamente, si un proceso tiene como ingredientes conscientes la irrealidad, dada por la falsedad, el resultado es muy evidente. Aquí surge lo que el sujeto ha querido crear. Pero si por el contrario, el sujeto emplea estos ingredientes incoscientemente, el resultado estaría bifurcado.
       Tendríamos aquí un caso de falsedad irreal bipolar. La inconsciencia del sujeto, sería un ingrediente a favor de la realidad y de la verdad, pero el resultado sería el mismo, porque lo que determina el resultado es la recepción que muestre el sujeto b, receptor. Donde hay preparación de la palabra desde la falsedad, sea consciente o incoscientemente en el planteamiento, sin duda obtenemos un resultado irreal.

      Es verdad que actuó como quiero, es real que lo hago conscientemente, porque aunque sea impulsiva soy consciente de que los actos son conscientes aunque a veces, ni yo misma entienda de manera irreal, falsa por consecuencia el por qué dar informaciones a sujetos receptores, B.

viernes, 25 de mayo de 2012

equilibristandome

Y de repente sentir que estás en la cuerda floja, en medio de la actuación de tu vida, a mitad del recorrido para conseguir un triunfo. Las piernas te tiemblan, se te eriza toda la piel, las pupilas se dilatan, el cuello se tensa como si fuese el de un cisne... Y tu no quieres avanzar.
Te paras en seco, dejas de ver a los espectadores expectantes, dejas de oir el silencio sepulcral del emocionado público, y no quieres seguir arriesgando tu vida.
Todo se para para tí. No hay más. No quieres respirar, no quieres lanzarte al vacio.
No quieres seguir en la cuerda.
Y nadie te sostiene los pies si decides tirarte, y no quieres que te los sostengan.
Para ti hoy la cuerda es cuerda y el tiempo es tan inmedible que no importa que la cuerda se haga vieja y se pase, lo que importa es que tu abras envejecido con ella.

martes, 15 de mayo de 2012

como Claude Monet

Sabes que no puedo echarte de menos porque nunca te he tenido...
De estas cosas que parecen comenzar, pero ni siquiera lo consiguen.
De estas cosas que parecen imposibles de acabar, hasta que se acaban.
De estas cosas que parecen estar atadas hasta que se desatan.

No creas que los colores quedan siempre bien en el lienzo a puntillasdas,
No siempre el impresionismo llega al artista,
No siempre nos olvidamos de la forma que tienen los objetos,
No siempre captamos la luz sin necesidad de sombras,
No siempre usamos tonos compactos y no mezclados,
No siempre nos influenciamos por quien nos rodea,
No siempre repetimos el mismo cuadro para perfeccionarlo,

No siempre un pintor desea haber nacido ciego,
Ni un músico haber nacido sordo,
Ni una cantante sin cuerdas vocales,
Ni un escritor sin ideas,
Ni un cocinero sin paladar,
Pero aunque no siempre pasen estas cosas,
Aunque no sean frecuentes...
Hay muchos Monets que no quisieron
por un instante nacer ciegos para recobrar la vista.

lunes, 7 de mayo de 2012

Juego de idiota

Sentirse así, sin así sentirse,
es como querer sentirse y
no atreverse a sentir lo que se quiere...
Tu no te atreves a decir lo que no quieres.
Yo no me atrevo a decir lo que no quiero.

Yo quiero que te sientas como yo no me siento.
Yo quiero que me beses cuando yo no quiera,
Y decirte no quiero que me beses.
Yo quiero que quieras besarme y yo no.

Tu quieres que yo solo sea cuando tu no seas.
Tu quieres atreverte en determinadas ocasiones,
Y yo quiero que te atrevas siempre.
Tu no quieres que yo quiera sentirte.
Tu no quieres que yo quiera olerte.

Yo no quiero necesitar que necesites.
Yo no quiero esperar que me reclames,
Y me quieras coger de la mano.

Tu si quieres sentir que no estoy.
Tu decides que decides no querer.
Yo decido que te dejo perder.

Y así termina el juego de pares y nones.
Yo siempre elijo nones,
Y no suelo perder.

lunes, 30 de abril de 2012

Mía soy.


        Dar explicaciones sin tener por qué, darlas porque me apetece, porque creo aunque se que no, que te las debo... Que la respuesta sea la que ha sido... la puedo entender. Se que no hay personas perfectas, pero se que tú no eres lo perfecto que te pintas, como yo no lo he sido... Pero al menos hoy no me considero cobarde... me considero más valiente que ayer. No quiero pensar que ha pasado, pero no puedo volver atrás, ya no se que pensar de esto, estoy cansada, cansada de pensar, de esperar lo que no llega, lo que ni siquiera quiere llegar, no se cómo pero el tiempo va a pasar más rápido de lo que espero. Hay más cosas importantes... 
Coge la mano que quieras, yo me cogeré la mía a mí misma, me cogeré la mano sola. Esta boca es mía.

dos medios

                              Fumar es un placer
genial, sensual.

Fumando espero
al hombre a quien yo quiero,
tras los cristales
de alegres ventanales.

Y mientras fumo,
mi vida no consumo
porque flotando el humo
me suelo adormecer...

Tendida en la chaisse longue
fumar y amar...